Por Emiliano Reyes Espejo
[email protected]
Si una sola obra logra irrigar entre 300,000 y 700,000 tareas, producir energía hidroeléctrica y abastecer múltiples acueductos regionales, se trata de un proyecto con capacidad de transformar una región. Esa es la premisa sobre la que se sostiene la Presa de Monte Grande, concebida como eje para generar riquezas y reducir la pobreza en la región Suroeste del país.
El Proyecto Múltiple Presa de Monte Grande ha sido definido como “una obra de alta prioridad” y un “desafío técnico” para la seguridad hídrica en la región suroeste de la República Dominicana.
La infraestructura se ejecuta desde hace tres gobiernos a través del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi). Según las autoridades, busca controlar las inundaciones del río Yaque del Sur, irrigar más de 300,000 tareas y abastecer acueductos regionales para enfrentar los problemas de agua potable en varias provincias.
El actual gobierno del presidente Luis Abinader ha afirmado que recibió la obra “a medio talle”, con 41 % de avance, y que la ha llevado a 80 %. Sostiene que se trata de una prioridad para garantizar la seguridad hídrica en el Suroeste.
Sin embargo, sectores de la región cuestionan la falta de continuidad en los componentes pendientes. Se preguntan si la población deberá esperar otro período presidencial para ver concluida la obra en su totalidad.
El obispo de Barahona, monseñor Andrés Napoleón Romero Cárdenas, advirtió que la presa “no cumplirá sus objetivos si no se ponen en marcha los canales de riego y la hidroeléctrica, indispensables para incorporar a la producción unas 400,000 tareas de vocación agrícola”.
Romero Cárdenas recordó que antes de la inauguración del embalse, el 25 de enero de 2024, se estableció que esa era solo la primera etapa y que el proyecto requería la ejecución de los componentes restantes.
“Es ver ese mar de agua ahí, esa gran laguna, pero utilizándose mínimamente. Sin los canales de riego y sin hidroeléctrica, se desperdicia todo el potencial de una obra que ha significado una inversión muy grande para el país”, expresó.
Periodistas de la región, entre ellos Rafael Méndez, exdiputado por Bahoruco, y Tomás Aquino Méndez, analista y ejecutivo del Listín Diario, también han señalado que la obra se encuentra prácticamente paralizada en una fase crucial.
Afirman que, tras la inauguración del embalse, no se ha avanzado en la construcción de los canales de riego, la instalación de los componentes del acueducto regional ni en los equipos para la generación eléctrica.
“Lo que yo he definido como “el metro del Sur”, iniciado en 2009 por Leonel Fernández y continuado por Danilo y Abinader, debe llegar a su final. Lo que se inauguró en enero de 2024 fue el embalse, la parte que retiene el agua del Yaque del Sur. Esto ha contribuido a disminuir las riadas que arrasaban con vidas y bienes. Sin embargo, el proyecto Monte Grande sigue inconcluso”, sostuvo.
Señaló que preocupa que en la agenda oficial no figure el llamado a licitación de los canales ni la ejecución de los demás componentes técnicos.
A un año de la inauguración del embalse, persiste la preocupación de que la funcionalidad integral del proyecto no se haya completado. La ausencia de canales de riego mantiene improductivas extensas áreas agrícolas que dependen del suministro de agua.
Según se ha indicado, el presupuesto de 2026 no contempla partidas específicas para la culminación total del proyecto.
El exdiputado Méndez ha señalado que la presa está “llena de agua, de vacíos y deuda social con los suroestanos”.
“La deuda histórica con las provincias de Barahona, Bahoruco e Independencia no inicia su proceso de saldo definitivo hasta que el agua almacenada en el embalse llegue a los hogares y a las parcelas”, expresó.
Revolución agraria pendiente
Más allá de las críticas, la presa representa una oportunidad para impulsar el desarrollo agroindustrial del Suroeste. Está ubicada en la comunidad de Monte Grande, en la cuenca baja del río Yaque del Sur, entre las provincias de Barahona y Azua.
La conclusión del proyecto permitiría ampliar la producción agrícola, generar energía y garantizar agua potable, con impacto directo en la calidad de vida de la región.
Medidas propuestas
Para maximizar el aprovechamiento de la presa, se han planteado varias iniciativas:
- Elaborar y aprobar una ley que regule el uso de las tierras beneficiadas por el sistema de riego, identificando terrenos y propietarios.
• Destinar las tierras estatales a programas de reforma agraria y cooperativas agroindustriales para jóvenes de la región.
• Incentivar proyectos productivos privados bajo esquemas que incluyan aportes al Estado destinados a obras sociales y educativas.
• Crear cooperativas de producción con agricultores locales.
• Impulsar un programa de desarrollo tecnológico que incorpore herramientas de inteligencia artificial aplicadas al sector agropecuario.
• Gestionar apoyo técnico de organismos internacionales como la FAO, el PNUD, el BID y el Banco Mundial, así como de países con experiencia en manejo de presas y sistemas de riego.
La Presa de Monte Grande continúa como una obra estratégica para el Suroeste. Su culminación integral definirá si se convierte en un proyecto de alcance limitado o en un eje real de transformación económica regional.
El autor es periodista.






