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viernes, enero 16, 2026
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Las dos iglesias más ricas del mundo y con mayores escándalos e inmoralidades

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Por Federico Pinales

Una de las iglesias más ricas del mundo es la de Los Mormones, con un capital de 265 mil millones de dólares, de los cuales el 80% está destinado a inversiones, el 17% a las operaciones de la Iglesia y sólo el 3% a gastos humanitarios.

Esta Iglesia compite en recursos y en escándalos sexuales con la Iglesia Católica. También en la falta de transparencia sobre los manejos financieros, razones por las cuales ambas han enfrentado serios problemas legales en Estados Unidos y otros países, entre ellos Canadá e Italia.

Los mormones han enfrentado la justicia por el tema de la poligamia y los católicos por la homosexualidad, practicada por sacerdotes contra menores de edad, obligando a las iglesias a pagar millones en demandas a los afectados, que han logrado probar sus denuncias.

En el año 1852 la Iglesia de los Mormones fue acusada de inmoral y en 1887 les fueron confiscados todos sus bienes.

En el año 1890, la Iglesia principal fue forzada a “abandonar oficialmente la práctica”.

Ya en los años 1838 y 1857 la Iglesia de los Mormones había estado envuelta en dos guerras violentas en Missouri y en Utah.

Todas estas informaciones pueden ser comprobadas en Google, Wikipedia, inteligencia artificial y los principales diarios norteamericanos, según los cuales, el propio fundador de la Iglesia los Mormones señor Joseph Smith; tuvo serias implicaciones legales en los Estados Unidos.

Lo chocante y curioso de estas dos iglesias es que usan los nombres de Dios y Jesucristo para hacer todo lo contrario a lo que ellos ordenaron. ¿Qué? “No usar la casa de oraciones como cueva de ladrones”, como dijo Jesucristo cuando encontró el templo de Jerusalén convertido en un mercado.

Las exorbitantes riquezas de esas dos organizaciones religiosas y las ridículas migajas que destinan a las labores humanitarias (3%) contrasta mucho con la frase famosa de que “más fácil pasa un camello por el ojo de una aguja que un rico entrar a los reinos de los cielos”.

Una de las grandes virtudes de Jesucristo fue la falta de ambición y ostentación, su extraordinaria humildad y alto sentido de humanidad, el amor al prójimo, no al dinero ni a la avaricia. 

Tampoco fue un amante de la injusticia y la violencia. Dos manchas indelebles que marcan, vergonzosamente, a estos dos grupos religiosos, uno de ellos con más de 1,300 millones de simpatizantes a nivel mundial (la Iglesia Católica), en la cual fui bautizado cuando niño y en la llegué a ser hasta monaguillo.

Me retiré de ella al descubrir sus estrechas vinculaciones con el régimen del dictador Rafael Leónidas Trujillo y con los demás dictadores de la época, tan inhumanos y crueles como el sátrapa dominicano.

Aunque el papa Francisco trató de lavarle un poco la cara y encarrilar por la vía correcta, todavía falta mucho por hacer, dentro del proceso de profilaxis que él inició y que no pudo concluir, debido a su lamentable fallecimiento.

 

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