Por Osvaldo Santana
Después de cerrar un período crítico, el 2025, en el que se vio empañada la joya más valiosa de sus cinco años de gestión, la transparencia y la lucha contra la corrupción, el gobierno entendió que el 2026 se abría como una nueva oportunidad para la recuperación.
El cierre del año, con todo lo que conllevan las fiestas, programas sociales, brisitas y bonos, si bien atenuó todo el vendaval que desató la estafa en el Seguro Nacional de Salud (SENASA), más el caso en el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT), lo ocurrido hacía necesario que el gobierno adoptara algunas acciones que implicaran un “relanzamiento”, que devolviera algunos niveles de confianza a la Administración.
En esa perspectiva, el presidente Luis Abinader anunció el inicio de una “nueva etapa” en su Administración, justo con el reinicio de las actividades oficiales del 2026, precisamente en la búsqueda de la superación de la mala racha que marcó al gobierno desde septiembre del año pasado.
Fue un anuncio inicial en la red social X, en el que incluso adelantó algunos cambios en el tren gubernamental como parte de ese recomienzo.
El mandatario dijo: “Iniciamos una nueva etapa de nuestro gobierno, con la que aspiramos a dejar una transformación que traiga consigo un mejor futuro y una mejor calidad de vida para todos los dominicanos, para la cual he tomado la decisión de realizar cambios en el tren gubernamental, por lo que el país verá en esta semana nuevas designaciones, rotaciones y ratificaciones de los funcionarios que me acompañan”.
Y emitió el segundo decreto del año, el 2-26, con el que hizo designaciones y remociones, en lo que se entendió como parte de un espíritu renovador.
Fue un paso con sentido, porque el gobierno necesariamente tenía que reaccionar, porque si bien las fiestas de fin de año en el país de escasa memoria dejaban atrás los días críticos, en el sustrato social comoquiera quedan los efectos de lo que fue el golpe a su política de transparencia tras los cinco años de gestión: la estafa de SENASA.
Pero no ha sido suficiente
Si bien el presidente Abinader trató de retomar la iniciativa, y modificar el sentido de la narrativa sobre la imagen de la gestión, y al efecto, dentro de ese mismo temperamento reunió el Consejo de Ministros el domingo 11 de enero, el impacto de la anunciada “nueva etapa” quedó bajo un eclipse tan pronto fueron conocidas las designaciones.
La sombra surgió desde las propias filas del Partido Revolucionario Moderno (PRM), cuando el presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, se quejó de que sus compañeros perremeístas eran maltratados en el gobierno y que incluso se lo había expresado personalmente al propio presidente Abinader.
“Comprendo que se relance el gobierno, y sobre todo en la fecha que lo ha hecho, más bien lo aplaudo, ahora, lo que yo no voy a comprender es que en nombre de esos cambios se persigan a compañeritos de la base del partido para satisfacer egos de funcionarios que son arribistas porque están en todos los gobiernos y se hacen los imprescindibles y entonces vienen a obrar contra los que ayudaron a construir ese gobierno”, dijo Pacheco.
Y refiriendo su queja directa al presidente dijo: “Y usted sabe que se lo dije anoche, que no lo comprendía y no lo voy a comprender…” “Y si eso me cuesta el puesto, que me cueste, yo no tengo problema con eso. Que me cueste. Porque no me voy a quedar callado ante esa situación…”
¿Se diluye la “nueva etapa”?
Que el presidente anuncie una nueva etapa en su gobierno, con la designación de nuevos funcionarios, y obviamente, la salida de otros, y que de inmediato reciba el “reproche” de gente importante de su partido, como el presidente de la Cámara de Diputados, sin duda lo anunciado queda bajo ese influjo, y reduzca el propósito perseguido.
Así, la “nueva etapa”, una proyección, señal o intento de superación de los malos días del año pasado, o un recomenzar, no tuvieron que pasar ni siquiera la prueba de los adversarios. Encontró resistencia en un sector importante del perremeísmo, que, en nombre de las bases, cuestionó las medidas adoptadas, los cambios en la Administración.
El resto, la reunión del Consejo de ministros, mediante la cual se busca “priorizar” las obras de alto impacto del gobierno en 2026, pasará como un ejercicio de comunicación y buenas intenciones. A fin de cuentas, se supone que todo lo “priorizado” está consignado en la ley de Presupuesto de Gastos Públicos de 2026, que es la principal herramienta de desarrollo de la nación.




