Lito Santana
Cuando creíamos que el tiempo se había llevado todo, bastó un solo malletazo para que brotasen cientos de escenas de terror, indignación y llantos.
El inicio de la audiencia preliminar relacionada con el caso del desplome del local de la Discoteca Jet Set, llenó de lágrimas y reclamos de justicia la sala del Tercer Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional.
Los diez meses y 5 días transcurridos desde ese fatídico 8 de abril del año 2025, quedaron superados por el sufrimiento y la impotencia de todo un pueblo, que resultó golpeado por esa desgracia que se llevó consigo 236 vidas y centenares de heridos.
Los reportes de esta audiencia que publican los medios de comunicación recogen los reclamos de justicia manifestados por familiares y amigos de las víctimas, que en su mayoría se convierten en desafío para nuestro sistema judicial.
Una de esas aclamaciones fue la de la diputada Lidia Pérez, hermana del fenecido artista Rubby Pérez, que no pudo contenerse y le vociferó “abogado del diablo” al defensor de los imputados, los hermanos Antonio y Maribel Espaillat.
Como ella hay 346 victimas o afectados que han presentado sus querellas a través del Ministerio Público, y claman que se cumpla con la ley.
El ambiente estaba crispado y aunque los abogados de la defensa pidieron una prórroga para continuar con el proceso, en realidad la presión ejercida por los presentes, en busca de justicia fue que le dio la oportunidad para fijar el 10 marzo, como el día de la próxima audiencia.
Aunque todo este ejercicio de prórrogas de plazos o suspensiones de audiencias, son parte de este sistema, en realidad la gente carga con el temor de que la justicia puede tratar con manos blandas a los que se supone son culpables de esta catástrofe.
De modo que, los responsables de la conducción del proceso deben orientar sus pasos para que la justicia cumpla con su rol, poniendo cada cosa en su lugar.











Magnífico
Excelente Lito. Lo había yo advertido en una entrega que hice a este medio sobre ese hecho, cuando en parte del contenido expresé lo siguiente en ese momento. Veamos.
'El sistema judicial dominicano carga con una historia de lentitud, presiones políticas e intereses cruzados. Hemos visto demasiados casos enterrarse en expedientes olvidados, especialmente cuando los implicados tienen poder, dinero o influencia".
"La sociedad no puede permitir que este caso se convierta en otro ejemplo de impunidad. Debe pronunciarse. Hacer presión social. Si no hay régimen de consecuencias, el mensaje será devastador: aquí se puede matar por torpeza, imprudencia, negligencia, inobservancia, desinterés… y seguir caminando. Como si nada".
"La justicia, en este caso, no debe ni puede ser simbólica. Debe ser real, firme y ejemplar. Porque lo que está en juego no es solo la memoria de las víctimas, sino la credibilidad de las instituciones, el pacto mínimo de protección que toda sociedad merece y la mirada internacional sobre el curso del hecho tendrá su peso".