Por Alfonso Tejeda
En la última etapa del periódico El Siglo (1997-2001) se hizo costumbre que en la primera edición de cada nuevo año solo publicaba informaciones positivas, una disposición de reflejar el optimismo que insuflara la esperanza de que, en esos 12 meses el país, la sociedad toda, considerara que la realidad ofrecía opciones, en medio de las dificultades, y de que era posible alcanzar logros desde lo cotidiano hasta lo extraordinario.
La rememoración de esa práctica viene a cuento porque en El País, periódico de España, Kiko Llaneras, periodista de ese medio desde el 2016, enlistó más de 40 hechos positivos del año 2025, y que con entusiasmo titula “El mundo no empeora, mejora: 44 buenas noticias para empezar 2026 con optimismo”, advirtiendo que esa lista ni es exhaustiva ni imparcial, ni que el mundo “sea siquiera un buen lugar”.
“Padecemos guerras, injusticias y enfermedades. Una minoría de la población posee la mayor parte de la riqueza, mientras el 10% sobrevive con apenas tres dólares al día. La pobreza es cotidiana. Pero de todos los escenarios globales que hemos conocido (no imaginado o deseado, sino conocido), este es el mejor”, concluye su introducción del trabajo.
Partiendo de que ahora vivimos más, que la pobreza se reduce en el mundo, que mueren menos niños y que la energía renovable supera el uso del carbón como fuente de energía, entre otras, me llamó la atención su noticia 12: “Helsinki pasó un año sin muertes de tráfico. ¿Cómo? Bajando velocidades a 30 km/h, estrechando carriles y priorizando peatones y bicicletas”.
Mi reacción a esa noticia fue similar a la interrogante suya “¿Cómo?”, para explicar por qué los finlandeses de Helsinki lograron desde junio del 2024 a junio del 2025 “un año sin muertes de tráfico”, cuando en República Dominicana saldamos similar período con más de mil muertes por esa causa, tal como ocurrió en las últimas 24 horas del recién terminado año, cuando fallecieron ocho personas, la mayoría por el uso de motocicletas, reportó el Centro de Operaciones de Emergencias (COE).
Es una práctica cotidiana del COE desplegar grandes cantidades de voluntarios, recursos y mensajes en los periodos que se movilizan contingentes de viajeros por el país, y en este operativo denominado “Conciencia por la Vida, Navidad 2025-2026” la Dirección General de Tránsito Terrestre (DIGESETT ) realizó más de 10 mil fiscalizaciones por violaciones a la Ley 63-17, de ellas 3,332 a motociclistas por circular sin casco protector, y otras 756 por violar la luz roja, combinación de alta mortalidad y morbilidad en el trágico tránsito.
Reconozco que muchos se alarmarán por la comparación con Helsinki, que tiene un tercio de población (658 mil habitantes) del Gran Santo Domingo (más de dos millones), por ejemplo, pero las diferencias las marca el tránsito vehicular en el país, reflejadas en el irrespeto a las leyes y a las autoridades que deben hacer cumplir y también cumplirlas, la falta de urbanidad, el entorno de las calles, avenidas, carreteras y caminos vecinales, la conciencia y empatía con los demás, que nada importan a conductores, como los peatones, que suman el 22 por ciento de las víctimas.
Lograr que el transporte y el tránsito vehicular alcancen cifras más positivas en el mundo -donde tenemos “una de las tasas más altas de mortalidad”, y que a veces ocupa el primer lugar en algunas mediciones, según la Organización Mundial de la Salud-, es posible si actuamos con responsabilidad y rigor, se modifica la matriz del servicio a partir de la necesidad, derechos y dignidad de la gente, por encima de los beneficios mercantiles y politiqueros, alcanzable en este país tropical, donde nadie murió por el dengue en el 2025.





