Por Federico Pinales
Dicen que “el amor es una locura, que solo el cura la cura y que cuando la cura comete la mayor locura.”
Lo mismo sucede cuando un jefe, con diplomacia y dulzura, no te presiona, pero te “apura”.
Como aún no me ha llegado el alemán, antes que me atrape ese mal, quiero recordar al imán de mi ex jefe y maestro Rafael César Hópelman, un ex director de varios noticieros radiales, de tratos muy cordiales, a quien todo subalterno quería. Porque él no mandaba, sugería, por lo cual nadie le desobedecía y todo se hacía en camaradería.
Hoy, otros directores modernos, que parece estudiaron con los mismos cuadernos y vistiendo los mismos trajes, también imparten sus órdenes a través de meta mensajes. Descifrados en sílabas pequeñas, para que los subalternos le copien la “seña”.
Es una práctica muy inteligente que aplica mucha gente, en posiciones de gerentes, dentro de los medios de comunicación, como forma de mantener una buena relación con el personal administrativo y de la redacción.
Con esa actitud, proyectada con mucha paciencia, esos jefes educan, crean conciencia y logran más eficiencia.
Si el destino puso en sus manos el manejo de cualquier empresa o institución, ponga mucha atención a esta recomendación, nunca maltrate a los de abajo, porque son los hacen el trabajo.
Aquel trabajador que no conoce ni entiende esa filosofía y por error a su jefe desafía, en su puesto le están contados los días.
Se lo advierto: para que se mantenga despierto y luego no diga “ahhh…, yo no lo sabía".





