Lito Santana
Quizás digan que "estoy respirando por la herida", y es verdad.
Es un tema de sentido común que las líneas aéreas utilicen lo que entienden es su mejor manera para comunicarse con sus clientes en su mesa de recibimiento de los aeropuertos o durante los viajes en sus aviones.
Quizás por ignorancia o "falta de practica" es muy difícil la situación para viajeros de República Dominicana dialogar con sus representantes, cuando se presentan las dificultades.
Es lógico que en viaje entre Rusia y China se pretenda que dediquen 10 segundos para resolver un tema para pasajeros que solo hablen español, cuando se supone que con los idiomas mandarín y ruso "eso es un flay al cácher".
Lo sorprendente es que cualquiera de las líneas que hayan vendido pasajes para vuelos con destino a República Dominicana, no tengan un personal que por lo menos "machuquen" el español, sobre todo cuando se presentan contratiempos por culpa de los dueños del negocio.
Ustedes me dirán que el español es uno de los idiomas menos hablados en los aeropuertos internacionales, pero no es posible que con un vuelo directo a República Dominicana no de le dé importancia a la necesidad de que alguien pueda interactuar en el idioma de la nación hacia donde se dirige la nave.
La deducción normal es que somos un país primitivo, que se reduce a la Playa de Punta Cana, y por tanto, no hay que pensar que un simple pasajero, quizás el único que no es turista extranjero deba tener con quien consultar algo con el personal de su empresa.
Lo mismo sucede durante el vuelo en el que puedes permanecer cinco o seis horas sin poder interactuar en español con el servicio a bordo.
Es cuando la impotencia se adueña del ciudadano dominicano, que solo habla español y que, al parecer, sus derechos no alcanzan esos rangos.
Y eso, que es un privilegio, allende los mares, decir que eres dominicano. Cualquier criollo lo creería.






